Ideas para meditar con los niños


Lo ideal es que la persona que guíe a los niños practique la meditación, aunque si no lo has hecho o lo has hecho pocas veces, no te preocupes, lo más importante es la intención y la actitud mental que tengas hacia la práctica y los niños.

 

Si eres calmado, paciente, si sonríes y te sientes bien contigo mismo, los niños van a percibir estas emociones y se van a sentir bien contigo y con lo que van a compartir.

 

Para introducir a los niños en la meditación, ten en cuenta las siguientes sugerencias:

 

  • La capacidad de atención de los niños pequeños es muy corta, la meditación puede gustarles pero por períodos cortos de tiempo, nunca los obligues a meditar si ellos no quieren hacerlo.
  • Debes tener mucha paciencia, si no quieren meditar ese día mejor es dejarlo para el siguiente.
  • Diles  siempre que lo están haciendo muy bien.
  • Las instrucciones deben ser concisas y breves.
  • El tono de voz es muy importante, debes hacerlo lentamente, en un tono relajado y bajo, imprimiendo un matiz tranquilizador, pero sin exagerar. La idea es guiarlos sin provocarles sueño.
  • Recuerda que los niños aprenden de los adultos, si ellos te ven relajado, seguro de ti mismo, contento y orientándolos con amor (cualidades todas que la meditación desarrolla), ellos van a querer ser como tú y desarrollarán esas cualidades.

 

Antes de comenzar una meditación los puedes invitar a imaginar un gran árbol  donde pueden dejar sus preocupaciones, pueden sujetarlas con una chinche, colgarlas de las ramas, dejarlas junto al tronco o colocarlas en lo alto de la copa, pues la función de este árbol será sostener las preocupaciones en sus fuertes y numerosas ramas, aceptando desde su silencio y sin juzgar todas las inquietudes que los niños quieran confiarle.

 

Lo siguiente es buscar un foco de atención y comenzar la relajación. Puede ser pedirles que imaginen una estrella, la luna o el sol, sobre su cabeza desde donde bajará una luz brillante del color que ellos deseen, que llenará de luz cada parte de su cuerpo, lo importante de este momento es que ellos comiencen a concentrarse y relajarse.

 

Una meditación básica busca que los niños aprendan a estar sentados, quietos y en silencio. Se pueden sentar en posición de loto o medio loto, colocar las manos sobre las rodillas, con las palmas hacia arriba en una actitud de recibir todo lo bueno que tiene el universo para regarles. A continuación cierran los ojos y dirigen su atención a la respiración. Comienzan a contar UNO al inhalar, DOS al exhalar, TRES al inhalar, CUATRO al exhalar y así sucesivamente hasta llegar a veinte. Si los percibes tranquilos y concentrados, continúa el conteo hasta treinta o cincuenta. Debes explicarles que van a pensar sólo en los números de las respiraciones, incluso se los pueden imaginar de colores y formas y tamaños diferentes.  Es importante aclararles que durante la meditación, el corazón está abierto y listo para recibir energía positiva.

 

¡A practicar!

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Más ideas en los próximos artículos.

 

Abrazos llenos de luz y amor

 

María Silvia Pombo
Profesora de Primaria
Especialista en trabajo de emociones con niños y cambio de creencias