la relación con nosotros mismos

Ser maestro en una relación


Para ser maestro en una relación tienes que trabajar en ti mismo.

 

El primer paso consiste en cobrar conciencia, en saber que todas las personas sueñan su propio sueño. Una vez que sabes esto, es posible responsabilizarte de tu mitad de la relación que eres tú. Si sabes que sólo eres responsable de la mitad de la relación, controlarás fácilmente tu mitad. No nos corresponde a nosotros controlar a la otra mitad.

 

Cuando respetamos, sabemos que nuestra pareja o nuestro amigo o nuestro hijo o nuestra madre es completamente responsable  de su propia  mitad. Si respetamos a la otra mitad, en esa relación siempre habrá paz. No habrá guerra.

 

Después, cuando sepas qué es el amor y qué es el miedo, cobrarás conciencia del modo en que comunicas tus sueños a los demás. La calidad de la comunicación depende de las elecciones que haces en cada momento, según ajustes  tu cuerpo emocional al amor o al miedo.

 

Si te sorprendes a ti mismo en el camino del miedo, bastará con tener esa conciencia para cambiar el rumbo de tu atención y adentrarte en el camino del amor. Bastará con ver dónde estás, con cambiar la trayectoria de tu atención, y entonces, todo lo que te rodea también cambiará.

 

Finalmente, si eres consciente de que nadie más puede hacerte feliz y de que la felicidad es el resultado del amor que emana de ti, experimentarás la gran maestría de los toltecas, la maestría del amor.

 

Podemos hablar del amor y escribir mil libros sobre él, pero el amor será completamente diferente para cada uno de nosotros, porque tenemos que experimentarlo.

 

El amor no es un concepto; el amor son las acciones. El amor en acción únicamente genera felicidad. El miedo en acción sólo genera sufrimiento.

 

El único camino  posible para ser maestro en el amor es practicarlo. no necesitas justificar tu amor, no necesitas explicar tu amor; sólo necesitas practicarlo. La práctica hace al maestro

 

Miguel Ruíz

La maestría del amor