Meditar con los niños III


Antes de comenzar a entender qué es la meditación, es importante partir de la idea de que en todo ser humano existe una mente y un ser interior, que si bien están íntimamente relacionados, no son lo mismo.

 

La mente es la parte pensante, la que experimenta nuestra vida, la que nos dice lo que sentimos. La otra parte, el ser interior, es la parte espiritual, esa parte es íntegra, es un lugar donde nada sucede, donde sólo hay paz, armonía, tranquilidad y amor.

 

La mente es la parte del ser humano que se ejercita a través de la meditación. Meditar es una ciencia que, como todas las ciencias, exigen métodos específicos, tiene principios determinados y produce resultados comprobables.

 

La meditación nos permite descansar la mente y obtener un estado de conciencia donde tratamos de descifrar todos los aspectos de nosotros mismos hasta llegar al más profundo conocimiento interior.

 

Durante una meditación, la mente debe estar despejada, relajada y enfocada hacia el interior. Estamos vigilantes y alertas, pero nuestra mente no debe estar pendiente del mundo exterior o lo que esté pasando a su alrededor. Nuestra mente sólo se debe enfocar hacia adentro, hacia un punto fijo donde pueda estar en silencio.

 

La gran meta de la meditación entonces, es ir más allá de la mente y encontrar la esencia de nuestro propio ser. Un ser que vive en PAZ y FELIZ.

 

El pensamiento es indispensable porque nos permite entender, aprender, ser creativos e imaginar. Pero nuestra mente es como una montaña rusa, en la que toda clase de pensamientos y emociones suben y bajan. Sentimientos de placer, de dolor, de tristeza, de angustia, de felicidad y de amor se mezclan y se enredan en el pensamiento, sin que logremos muchas veces poder controlarlos.

 

Los conocimientos y los pensamientos nos ayudan a relacionarnos con el mundo exterior, pero no son de gran ayuda cuando se trata de manejar nuestro mundo interior; por el contrario, muchas veces son la causa de nuestros sufrimientos y angustias.

 

La meditación es entonces una de las herramientas más efectivas para controlar la mente y en ese y otros sentidos, los beneficios de la meditación son innumerables: nos ayuda a relajarnos, a controlar el estrés, a concentrarnos, a controlar nuestros sentimientos y emociones; también nos ayuda a entendernos más a nosotros mismos, agudiza nuestra memoria y nos ayuda a ser más creativos.

 

El concepto de la meditación puede ser difícil de entender para un niño, sin embargo, les gusta sentarse y quedarse quietos con los ojos cerrados y en silencio.  Tal vez, no entiendan bien el concepto de la meditación, pero se sienten bien cuando experimentan el silencio, cierran los ojos y se concentran en la respiración. Es muy importante que quienes orienten las meditaciones de los niños entiendan claramente el concepto y lo practiquen, sólo así podrán enseñarla.

 

¿Cuáles son los motivos más importantes para enseñarles a meditar a los niños?

 

Al igual que los adultos, los niños también sienten y sufren de estrés, depresión, miedos, angustias e inseguridades. Está comprobado que los niños sufren de todos esos males y poco se hace para ayudarlos a solucionarlos. A ellos les cuesta trabajo expresar lo que sienten, muchas veces sufren en silencio, sin que los adultos a su alrededor se den cuenta de lo que les está pasando.

 

La mayoría de las veces no sabemos qué preocupa a los niños porque a veces no disponen de los recursos necesarios para contárnoslo. A veces son muy pequeños o se sienten incapaces de expresar lo que sienten y, por lo tanto, les parece muy difícil hablar de sus preocupaciones. Cuando vemos que su conducta cambia, nos preocupamos por el motivo que lo provoca. Aunque digan que se encuentran bien, tal vez no quieren hablar del problema o no sepan cómo expresarlo

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En estos casos, la práctica de la meditación constante puede ser de gran ayuda.

 

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Un abrazo lleno de luz y amor

 

María Silvia Pombo
Profesora de Primaria
Especialista en el trabajo de emociones con niños y cambio de creencias